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El Sr. Sherman Ackerman, ejecutivo de la Sociedad Anónima Fábrica Argentina de Alpargatas, fue quien tuvo la feliz idea de presentar como proyecto, en 1930, la confección de calendarios, sobre originales de Molina Campos. El 14 de marzo del citado año fueron aprobadas las condiciones estipuladas, de seis mil pesos por la confección de 12 originales, iniciándose una relación basada en el creciente éxito de publicidad que alcanzaron ininterrumpidamente entre 1931 y 1936, y 1940 a 1945, realizándoze una reedición póstuma sobre los temas de propiedad de la empresa, en 1961 y 1962. Además Molina Campos había relizado temas especiales para siete carteles y treinta y cuatro afiches, que se reprodujeron en diversos tamaños y formas como tarjetas de fin de año, estampillas y almanaques de una sola lámina, éstos con el célebre personaje Tiléforo Arequito, con los símbolos comerciales de los productos Rueda y Luna.
En la década del '30, la firma Alpargatas era la más popular
en su ramo en la Argentina y Uruguay, sobre todo en la campaña
rioplatense y del interior de cada país, donde llegaba a través
de veinte tipos de productos diferentes entre los que se destacaban
Rueda, Luna y Pampero, lonas y lonetas Cardo
y Toldo, brines para ropas de trabajo, calzados de cuero y de
goma vulanizada, etc., muchos de ellos utilizados como detalles en los
cuadros del artista.
Este material publicitario, revolucionario para el momento, llega a
todos los confines y de inmediato la gente lo hace suyo. Se siente representada
y cada "mes" será conservado en las paredes de los boliches,
almacenes, casas y ranchos, constituyendo la base de la primera pinacoteca
popular argentina.
Hartamente se ha escrito sobre este fenómeno sociológico dado entre el artista y su pueblo y quizá sea el único ejemplo, teniendo en cuenta los medios de comunicación de entonces, de aceptación general de una campaña de este tipo. La fama de los célebres almanaques trascenderá las fronteras y llegan de diferentes lugares los pedidos, y se contaron como coleccionistas de ellos, Will Rogers, Disney, Tinker y otros, y sirvieron en su momento de elocuentes tarjetas de presentación para el autor, cuya fama se hizo internacional sin que la pretendiera, abriéndole nuevas perspectivas. La prensa en general hará anualmente sus comentarios sobre cada edición.
La última edición que hizo Alpargatas fue la de 1974, preparándose para conmemorar sus 90 años de vida. Entregó a sus clientes una carpeta bajo el título Una mirada argentina, emotiva y risueña que contenía seis reproducciones de cuadros de su propiedad, con un comentario en la contratapa, de Córdoba Iturburu.
La fama del éxito alcanzado por Alpargatas con sus series de almanaques, sirvió al representante y amigo de Molina Campos, Joshua B. Powers, para entrar en tratativas con la Minneapolis Moline Power Implement Co., una de las firmas más importantes de los Estados Unidos, productora de máquinas agrícolas, que contaba con filiales en diversos países, inclusive la Argentina.
El ofrecimiento fue acogido por el artista con gran halago y de inmediato se pone a trabajar en los futuros "meses", incluyendo maquinarias de la firma, en franca competencia con otras anticuadas, como colaboración propia, ya que no está obligado a hacerlo, siendo la temática totalmente libre y sin preferencia alguna. Deseaba la firma que realizara solamente los acostumbrados motivos que habían hecho famosos los almanaques de Alpargatas.
El primer calendario fue publicado para 1944, al que siguió una
serie que culminó en el de 1958. Además se efectuaron
afiches, estampillas y naipes y se reprodujeron los cuadros en diarios
y revistas. En 1951, a fin de corresponder a los innumerables pedidos
que llegaban a la empresa, edita 12 láminas sobre los originales
de ese mismo año. |
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